Supuestos Delfines Atrapados, Gallinas Infelices y el Paso a Seguir

El artículo de la comparación de precios de productos de Tiendas D1 con otras marcas y cadenas levantó una polvareda inmensa. Fueron tantas las visitas que el interés por Tiendas D1 casi se duplicó en Google con respecto al mes anterior!



El impacto ha sido tremendo y los comentarios de los lectores en su mayoría positivos y constructivos, muchas gracias!

Entre las opiniones recibidas sobresalen dos columnas de críticos sospechosamente sincronizados y directamente patrocinados por los grandes medios de comunicación. Una es un lamentable escrito con cero objetividad y más lleno de ataques personales que de argumentos de parte del señor Camilo Herrera en el Tiempo; la segunda más respetuosa pero disfrazada bajo una falsa objetividad tergiversa la información pues únicamente usa las grandes marcas para la comparación y como de esas hay pocas en D1 su muestreo resulta muy sesgado, el autor es el Mal Economista del Espectador. Ambas críticas fueron muy claras, no les gustó la comparación entre productos de marcas de D1 y de grandes marcas. Ellos pusieron el grito en el cielo casi al unísono "El acabose!! No puede comparar productos de marcas reconocidas con los de D1, no sabe nada de economía ni marketing!!" Sus críticas se soportan falsamente aduciendo supuestas malas prácticas en las marcas de D1 en las cuales las grandes marcas no incurrirían. En la columna del tiempo se argumentó que Van Camps protege a los delfines y el atún de D1 no, por lo tanto se justificaría la diferencia en precio, desafortunadamente para él cae más rápido un mentiroso que un cojo porque el atún de D1 también tiene sello de protección a los delfines. En el caso de las gallinas el Mal Economista es más sutil y simplemente siembra la duda de que los huevos de Carulla al ser más caros deben venir de gallinas felices, me parece una conjetura bastante inocente, lo más sensato sería suponer a falta de más información que como mínimo ambas gallinas son igual de felices.

A los defensores de las grandes marcas les digo: No señores, claro que sí se puede comparar productos del mismo tipo en diferentes marcas! Un vaso de leche entera es un vaso de leche entera, sea Colanta, Alquería o Latti. Una lata de atún en aceite es una lata de atún en aceite, sea Van Camps, Isabel o Carlo Forte. Es claro que existen diferencias en la calidad pero esto es subjetivo pues depende de las expectativas y gustos de cada usuario, pero ¿son el mismo tipo de producto? claro que lo son!

Tal vez no sabré de marketing ni de economía pero si sé de sentido común y este me dice que si tengo dos latas de atún ambas con buena calidad y ambas protegiendo a los delfines no tiene sentido que la marca más reconocida cueste el doble que la genérica. Lo único que se me ocurre para explicarlo es que alguien se este llenando los bolsillos desproporcionadamente a costa nuestra.

El Paso a Seguir

La promesa del libre mercado es que este se autoregula y la competencia permite que el consumidor obtenga cada vez mejores productos a un menor precio. Es aún muy reciente el escándalo de los carteles de los cuadernos, pañales y papel higiénico. La existencia de estos parece indicar que en Colombia el libre mercado no está funcionando tan bien como nos dicen. ¿Cuántos más carteles ocultos existen en nuestra economía? ¿Estamos siendo afectados por carteles en más productos de la canasta familiar? El superindendente de industria cree que sí. Una manera de atacar estos carteles sería con información pública de los precios, monitoreo constante y actitud crítica de parte de los consumidores. Nuestra única defensa es nuestro poder de comprar o no comprar cierto producto y casualmente es la más poderosa que existe contra ellos.

Con esa convicción escribí el anterior artículo, su objetivo principal era compartir información, en ese caso los precios. Mientras lo escribía pensaba en lo saludable que sería que ese ejercicio fuera permanente. Una de las ideas que consideré para lograrlo fue la creación de una aplicación para celular colaborativa y al ver el enorme interés despertado y leer comentarios en la misma línea de lectores como Juan David y Fabián, lo reafirmé como la mejor opción. La idea es que entre nosotros los consumidores realicemos la recolección, comparación y supervisión de precios permitiendo así mantener un repositorio público, transparente, actualizado y confiable de los precios de los productos de consumo diario. Esta aplicación contaría con característica principal la comparación entre productos del mismo tipo sin importar la marca, este sería un elemento clave para darle al consumidor la información de cuanto es el extra que está pagando por las grandes marcas y en las grandes cadenas. Con esta información y agregando sus preferencias personales y su percepción de la calidad del producto él podría tomar una decisión de compra más informada. La aplicación sería gratis, de código abierto y sin ánimo de lucro (dudo que alguna marca quiera anunciar o tener relación con ella ;)). En el momento somos un pequeño equipo de voluntarios y nos gustaría recibir más opiniones al respecto ¿Que opinan de una aplicación de ese tipo? ¿Preguntas? ¿Sugerencias?

Estos son algunos temas en los que nos gustaría recibir ayuda:

  • Construcción de una base de datos de los productos de uso diario y asignación de cada uno a un tipo de producto.
  • Diseño de estrategias para lograr que la base de datos de precios colaborativa se encuentre lo más actualizada y correcta posible.
  • El diseño, colores y nombre. Somos ingenieros, así que cualquier ayuda se agradece :)
  • Realización de pruebas con versiones preliminares de la aplicación.

Si nos quieres ayudar me puedes escribir a c26000a@gmail.com. Esperamos que la aplicación esté lista en unos meses, para obtener noticias del lanzamiento puedes suscribirte aquí.